Por:
MCP[i] José
Pernía
RIF.
V-09130130-6
Reflexionando sobre la actualidad socioeconómica y sociopolítica
venezolana, es posible reconocer como válida y actualizada la postura de Hobbes
(1588-1679), según la cual: “Cada ser humano busca su propia conservación, (…).
En este estado natural no existen distinciones morales objetivas, por lo que dicha
competición da lugar a un estado permanente de guerra de todos contra todos, en
el que cada cual se guía exclusivamente por la obtención de su propio beneficio
y, no existiendo moralidad alguna, no hay más límite para la obtención de
nuestros deseos, que la oposición que podamos encontrar en los demás.” (DANIOA, 2015, pág. 1) . Es obvio, casi una
verdad de Perogrullo, que en la actualidad venezolana se observa el
comportamiento aquí descrito: la escala de valores que hasta hace un
tiempo distinguía a este pueblo, parece
haberse difuminado, sojuzgada por el avance de la insensibilidad, ésta a su vez posiblemente impulsada por una
crisis originada, fundamentalmente, en la contracción de la capacidad de compra
del ciudadano, que ve reducidos sus ingresos hasta no cubrir ni sus necesidades
básicas. Se multiplican las colas y, con ellas, las horas desperdiciadas en estas actividades: una para
el arroz y la pasta, otra para los efectos personales, otra para la proteína,
la del transporte ida y vuelta, la del pan en las tardes y sucesivamente, en un
ritornello destructivo que tiende a reducir la autoestima y convierte a al
ciudadano en una persona “de segunda”, cuyo único objetivo en la vida es sobrevivir a toda costa. Por eso no sorprende el adviento de una nueva casta, originada del
pueblo, pero adversa a él, nacida de entre los pobres, pero su enemiga visceral.
Esta no es otra que los “bachaqueros”: surgidos de la propia miseria popular,
han sabido cabalgar sobre la miseria humana, se ha desprendido de toda
moralidad, tal como señala Hobbes (DANIOA, 2015) , para fomentar su propia riqueza sobre
la expoliación del otro; acude a las colas para adquirir los productos que
luego revende a precios exorbitantes entre sus propios vecinos, impronta de… “Un
Estado que ha convertido la violencia en un culto a través de los medios de
comunicación, las guerras e invasiones, y un gobierno que es incapaz de luchar
contra la pobreza y la desigualdad social, en buena medida provocan y exacerban
el caldo de cultivo donde muchos de ahogan y pierden el norte.” (Colón, 2013) ; valga esto como
reflexión, porque es muy fácil señalar a nuestro vecino del Norte como el
origen de todos nuestros males, mientras renunciamos a ser un país de primer
orden, tan solo porque no hemos sido capaces de reconocer nuestras limitaciones
y potencialidades y, mucho menos, dedicado el
100% de nuestro tiempo a resolver nuestros problemas. En la actualidad,
Venezuela ostenta una de las inflaciones más altas del mundo, (Huerta, 2015) habiendo registrado,
para el año 2014 un nivel cercano al
70%, aunque algunos analistas (Herrera, 2015) sugieren que para la
fecha (finales de 2015) ya se ubica por encima de los doscientos (200) puntos. Esta debilidad macroeconómica se
transmite hacia los estratos más sensibles de la población, convertida en un
proceso de toma de decisiones que avanza hacia la deshumanización: ya no importa nada, sobrevivir es la orden a
cualquier precio. La pérdida de valores que vio Hobbes (DANIOA, 2015) , ya viene teniendo su correlato en
América Latina, ejemplificada en el consumo de animales domésticos (perros, gatos,
tortugas y otros) incorporándolos a la dieta diaria (Arribas, Cattaneo, & Ayerdi, 1997) en un proceso de
aproximación al resurgimiento del canibalismo. Es posible que la ritualidad de
la alimentación se haya desdibujado con el tiempo, pero su esencia permanece:
cuando una persona ingiere un alimento, incorpora a su ser, no solo los
nutrientes que este contiene, sino toda una simbología que le acompaña; no en
balde, La Biblia (Reina
& Valera., 1965) prohíbe expresamente comer la sangre de animales
(Deut. 17: 11-13). Ahora bien, cuando ya el ser humano es capaz de transgredir
la norma que le impide alimentarse de sus animales domésticos, a los cuales
prácticamente integra a la familia, humanizándolos, se encuentra a solo un paso
de empezar a alimentarse de sus semejantes (Erlanz, 2013) ; y esto, en otra
forma, sublimado tras la pátina de comercio ilegal, es lo que está haciendo una
parte de la población venezolana: esquilmando a sus coterráneos, aprovechándose
de la escasez para hacer negocios fraudulentos con suculentas ganancias, sin
importarles el dolor y la necesidad ajena. ¿Qué dista para que empiecen a
comerse unos a otros? (López García, 2009,) Aunque parezca una digresión,
la situación actual en Venezuela es análoga
a la serie The Walking Dead que transmiten los canales privados de
televisión: como todos saben es una variante de la historia sobre un virus que
ataca a una parte de la población y la transforma en zombis, cuyo único
desiderata es comerse a otros, a los que están sanos. Ahora bien, distancias
aparte, en Venezuela está ocurriendo lo mismo: una horda inclemente se abalanza
sobre todos aquellos que gozan de un sueldo, para sacárselo de los bolsillos a
dentelladas: un rollo de papel toillet, un jabón de baño, una afeitadora o
cualquier otro artículo de uso diario o de la cesta básica, es el ariete que
usan para destruirse la vida unos a otros. La jerga popular ya los bautizó como
“bachaqueros” tienen un estilo de vida, una forma de ser, un lenguaje, sus
propias redes sociales, estrategias de movilización, comunicación y hasta de
seguridad y protección. Se han hecho eficientes, lo suficiente para colocarse por
encima del común en la cadena alimentaria, igual que el tiburón. Desde ese
punto de vista, se impone entonces diseñar una estrategia viable, factible y a
corto plazo que pueda desmontar esta tendencia y desmovilizar las hordas
criminales que se han desatado. En la misma medida que se ha atacado el
comercio privado, es necesario, urgente más bien, crear una red comercial de
nuevo cuño, basada en el cooperativismo y la pequeña y mediana industria
(PYMES): esto es: ¿a qué seguir dándole coces al aguijón? ¿No tienen acaso las
empresas privadas, productoras de todos los bienes de consumo una red de “aliados
comerciales” a todo lo largo y ancho del país? ¿No han demostrado acaso,
durante años, su eficiencia en la distribución de productos de primera
necesidad? ¿No funcionan acaso bajo la premisa del otorgamiento de un código de
identificación que les posibilita el acceso a la colocación de dichos
productos, efectuándose previo la visita de uno de sus agentes
comercializadores? Entonces la propuesta de salida de este embrollo, en el cual
nos hemos metido por voluntad propia, reside en la creación de una red de
microcooperativas, insertas en las comunidades, nacidas como entes privados de
cada comunidad, que deberán registrarse en las empresas productoras de bienes y
servicios, incorporándose a sus aliados comerciales, previo financiamiento del
gobierno nacional para hacer su primera compra. El resto, dependerá única y
exclusivamente, de la habilidad y destreza para funcionar, de la
responsabilidad de sus miembros (en número de 5, no mayor) y de la vigilancia
que establezca la comunidad para que se respeten los precios justos, acordados
entre el Estado y las empresas productoras. ¡fin de problema! En tan solo seis
(06) meses se recuperará la tranquilidad, se abastecerá completamente a los
ciudadanos, se desarticulará la red de estafadores que pretenden medrar con la
necesidad humana y se atomizarán, hasta su desaparición total, las inmensas
colas que hoy definen la vida del venezolano. Es solo una propuesta para el
debate.
Trabajos citados
Arribas, V., Cattaneo, A., & Ayerdi, C. (1997). Canibalismo
y pobreza. Recuperado el 29 de 11 de 2015, de Rev. Constructores de la
Otredad Nº 30 pp 234-238:
http://www.antropologiasyc-106.com.ar/constructores/30cap5_arribas.pdf
Colón, L. (17 de 05 de 2013). Lumpen burguesía y Lumpen proletariado
siglo XXI. Recuperado el 29 de 11 de 2015, de RED DE APOYO A 80GRADOS:
http://www.80grados.net/lumpen-burguesia-y-lumpen-proletariado-en-el-puerto-rico-del-siglo-xxi/
DANIOA. (2015). Historia de la filosofía. Recuperado el 29 de 11
de 2015, de webdanioia.com:
http://www.webdianoia.com/moderna/hobbes/hobbes_fil.htm
Erlanz, B. (8 de 11 de 2013). ANTROPOFAGOS: UNA HISTORIA SOCIAL DEL
CANIBALISMO. Recuperado el 30 de 11 de 2015, de EOC Nº 73: http://elojocritico.info/antropofagos-una-historia-social-del-canibalismo/
Herrera, T. (29 de 11 de 2015). La inflación en Venezuela para el
cierre de 2015. Recuperado el 29 de 11 de 2015, de runrun. es:
http://runrun.es/la-economia/231676/tamara-herrera-advierte-que-la-inflacion-en-venezuela-cerrara-cerca-de-300.html
Huerta, J. (2015). La inflación en Venezuela. Recuperado el 29 de
11 de 20151, de josehuerta.com: http://www.josebhuerta.com/inflacion.htm
López García, J. (enero-junio de 2009,). Canibalismo siglo XXI. La
actualidad popular de una vieja preocupación antropológica. (Departamento
de Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de Córdoba. Argentina.)
Recuperado el 29 de 11 de 2015, de Revista de Dialectología y Tradiciones
Populares,Revista de Dialectología y Tradiciones Populares. vol. LXIV, n.o 1,
pp. 95-132,.
Reina, & Valera. (1965). LA BIBLIA. Recuperado el 29 de 11 de
2015, de www.tunuevalegría.com:
http://www.tunuevaalegria.com.ve/Biblia/b03c017.htm
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