REPÚBLICA
BOLIVARIANA DE VENEZUELA
LABORATORIO PERMANENTE DE FORMACIÓN PARA EL TEATRO
CUMANACOA - ESTADO SUCRE
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CUENTO
INDÍGENA
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El origen de los Chaima
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M.C. P. José Pernia
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20/10/2015
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Se
cuenta el origen de la etnia Chaima y se resalta el mito de la Culebra de
Ipure
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Caminando por el bosque Olomure hijo de Olodubai iba
mirándolo todo con los ojos bien abiertos. Maravillado hacía muchas preguntas a
su padre y este, a su vez, las respondía con gran paciencia.
- Padre,
le dijo Olomure ¿Por qué nos llamamos
Chaimas?
- Hace
tiempo, - dijo Olodubai a su hijo – pero mucho tiempo, cuando Ochotu la Culebra
de Cerro Negro todavía andaba suelta,
antes de que los hombres blancos vinieran a estas tierras, Chotocopiar el
primer hombre sobre la tierra, nos
bautizó usando dos palabras Sha que significa semilla, e imá que quiere
decir Grande. Él Chotocopiar, decía que el pueblo Chaima era la Gran Semilla de
la humanidad
- ¡Qué
bien, padre! ¿Cómo era nuestra gente en esos tiempos?
- Muy
distinta - dijo Olodubai – los hombres andábamos en Guanapu y las mujeres con
un vestido largo, comíamos lo mismo que sembrábamos y había para todos: vegetales,
animales silvestres, arepa de maíz, cachapa, cazabe, corozo, cuajao de palmito,
piras, puchero, y pomui.
- Pero,
¿habían leyes entre nosotros?
- ¡Claro,
hijo - Dijo Olodubai - ”
los antepasados respetaban la figura del Cacique como jefe del pueblo
indígena y se seguía como autoridad. Las
mujeres se encargaban de sembrar y cuidar el conuco, tejer, hacer tabacos,
bebidas, elaborar utensilios de cocina como el mapire, cedazo, petate, sebucán,
taparas para hacer los platos, cucharas, tazas y cuidar a los niños.
- ¿Y
por qué somos tan poquitos ahora, Padre? – preguntó el niño intrigado.
- Hijo
– dijo Olodubai – no siempre hemos vivido en paz. Desde que llegaron los
españoles estamos en guerra. Ellos, los blancos, nos traicionaron: les
ofrecimos lo mejor de nosotros y quisieron esclavizarnos. Por eso nuestros Caciques: Morocoima, Caripe,
Caranama, Tarimucio y hasta la Gran Cacica Urimare, se alzaron en armas; todos
los valles y montañas Chacaracuar, Chariguar, Guamo, Tucuyucuar, vieron
caer a muchos de nosotros; nuestros ríos
Guarapiche, Amana, Areo, Cocollar se tiñeron con sangre caribana y española, y nuestras sabanas Catuaro y Masaguar, se
incendiaron en medio de las batallas
- Pero
padre, - dijo el niño – ya no tenemos más guerra, ¿verdad?
- Lamentablemente
hijo – Dijo Olodubai – nuestra guerra no terminará hasta que nos reconozcan
todos nuestros derechos sobre nuestras tierras, a usar nuestra propia lengua, a
tener nuestra educación y a vivir según y con acuerdo a nuestra cultura
- ¡Pero
eso lo dice la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela! – dijo el
niño exaltado.
- ¡Es
verdad! Pero a nosotros los hombres nos
toca hacerla valer. –dijo el anciano.
- Padre
– dijo el niño en un ruego – cuéntame un cuento antiguo. Cuéntame un cuento que
me haga soñar-
- Según cuenta la leyenda, inició el anciano - el sector de la Laguna de Ipure era
antiguamente un manantial donde nuestros abuelos iban a buscar agua. Cierto día,
dos niños que fueron en busca de agua a la laguna se encontraron con una
culebra y ésta se tragó a uno de ellos. Cuentan que al chamán de la comunidad
enterarse de la noticia, hizo un conjuro y logró sacar a la culebra de las
profundidades del agua. La abrió por la mitad para sacarle el cuerpo de la niña
que se había tragado y los padres se llevaron el cuerpo de su hija sin vida
para velarlo. Cuando regresaron al lugar donde el chamán había abierto a la
culebra, vieron que ésta no estaba y, que en su lugar, se encontraba otra
laguna, la cual fue llamada Lagunita
- ¡Qué
hermoso cuento! – dijo el niño mientras bostezaba. – Tengo hambre, ¡vámonos a
casa papá!
- ¡Está
bien, vámonos! - dijo el hombre
sonriendo, mientras empezaban la marcha, al fondo empezaba a verse la puesta
del sol y sin que la vieran una culebra descomunal cruzaba la carretera para
hundirse en la Lagunita, también a descansar.

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