Sunday, November 29, 2015

SITUACIÓN ECONÓMICA ACTUAL DE VENEZUELA, O CUANDO EL HOMBRE ES EL LOBO DEL HOMBRE

Por: MCP[i] José Pernía
RIF. V-09130130-6

Reflexionando sobre la actualidad socioeconómica y sociopolítica venezolana, es posible reconocer como válida y actualizada la postura de Hobbes (1588-1679), según la cual: “Cada ser humano busca su propia conservación, (…). En este estado natural no existen distinciones morales objetivas, por lo que dicha competición da lugar a un estado permanente de guerra de todos contra todos, en el que cada cual se guía exclusivamente por la obtención de su propio beneficio y, no existiendo moralidad alguna, no hay más límite para la obtención de nuestros deseos, que la oposición que podamos encontrar en los demás.” (DANIOA, 2015, pág. 1). Es obvio, casi una verdad de Perogrullo, que en la actualidad venezolana se observa el comportamiento aquí descrito: la escala de valores que hasta hace un tiempo  distinguía a este pueblo, parece haberse difuminado, sojuzgada por el avance de la insensibilidad,  ésta a su vez posiblemente impulsada por una crisis originada, fundamentalmente, en la contracción de la capacidad de compra del ciudadano, que ve reducidos sus ingresos hasta no cubrir ni sus necesidades básicas. Se multiplican las colas y, con ellas, las horas  desperdiciadas en estas actividades: una para el arroz y la pasta, otra para los efectos personales, otra para la proteína, la del transporte ida y vuelta, la del pan en las tardes y sucesivamente, en un ritornello destructivo que tiende a reducir la autoestima y convierte a al ciudadano en una persona “de segunda”, cuyo único objetivo en la vida es sobrevivir a toda costa.  Por eso no sorprende  el adviento de una nueva casta, originada del pueblo, pero adversa a él, nacida de entre los pobres, pero su enemiga visceral. Esta no es otra que los “bachaqueros”: surgidos de la propia miseria popular, han sabido cabalgar sobre la miseria humana, se ha desprendido de toda moralidad, tal como señala Hobbes (DANIOA, 2015), para fomentar su propia riqueza sobre la expoliación del otro; acude a las colas para adquirir los productos que luego revende a precios exorbitantes entre sus propios vecinos, impronta de… “Un Estado que ha convertido la violencia en un culto a través de los medios de comunicación, las guerras e invasiones, y un gobierno que es incapaz de luchar contra la pobreza y la desigualdad social, en buena medida provocan y exacerban el caldo de cultivo donde muchos de ahogan y pierden el norte.” (Colón, 2013); valga esto como reflexión, porque es muy fácil señalar a nuestro vecino del Norte como el origen de todos nuestros males, mientras renunciamos a ser un país de primer orden, tan solo porque no hemos sido capaces de reconocer nuestras limitaciones y potencialidades y, mucho menos, dedicado el  100% de nuestro tiempo a resolver nuestros problemas. En la actualidad, Venezuela ostenta una de las inflaciones más altas del mundo, (Huerta, 2015) habiendo registrado, para el año  2014 un nivel cercano al 70%, aunque algunos analistas (Herrera, 2015) sugieren que para la fecha (finales de 2015) ya se ubica por encima de los doscientos (200)  puntos. Esta debilidad macroeconómica se transmite hacia los estratos más sensibles de la población, convertida en un proceso de toma de decisiones que avanza hacia la deshumanización:  ya no importa nada, sobrevivir es la orden a cualquier precio. La pérdida de valores que vio Hobbes (DANIOA, 2015), ya viene teniendo su correlato en América Latina, ejemplificada en el consumo de animales domésticos (perros, gatos, tortugas y otros) incorporándolos a la dieta diaria (Arribas, Cattaneo, & Ayerdi, 1997) en un proceso de aproximación al resurgimiento del canibalismo. Es posible que la ritualidad de la alimentación se haya desdibujado con el tiempo, pero su esencia permanece: cuando una persona ingiere un alimento, incorpora a su ser, no solo los nutrientes que este contiene, sino toda una simbología que le acompaña; no en balde, La Biblia (Reina & Valera., 1965)prohíbe expresamente comer la sangre de animales (Deut. 17: 11-13). Ahora bien, cuando ya el ser humano es capaz de transgredir la norma que le impide alimentarse de sus animales domésticos, a los cuales prácticamente integra a la familia, humanizándolos, se encuentra a solo un paso de empezar a alimentarse de sus semejantes (Erlanz, 2013); y esto, en otra forma, sublimado tras la pátina de comercio ilegal, es lo que está haciendo una parte de la población venezolana: esquilmando a sus coterráneos, aprovechándose de la escasez para hacer negocios fraudulentos con suculentas ganancias, sin importarles el dolor y la necesidad ajena. ¿Qué dista para que empiecen a comerse unos a otros? (López García, 2009,)Aunque parezca una digresión, la situación actual en Venezuela es análoga  a la serie The Walking Dead que transmiten los canales privados de televisión: como todos saben es una variante de la historia sobre un virus que ataca a una parte de la población y la transforma en zombis, cuyo único desiderata es comerse a otros, a los que están sanos. Ahora bien, distancias aparte, en Venezuela está ocurriendo lo mismo: una horda inclemente se abalanza sobre todos aquellos que gozan de un sueldo, para sacárselo de los bolsillos a dentelladas: un rollo de papel toillet, un jabón de baño, una afeitadora o cualquier otro artículo de uso diario o de la cesta básica, es el ariete que usan para destruirse la vida unos a otros. La jerga popular ya los bautizó como “bachaqueros” tienen un estilo de vida, una forma de ser, un lenguaje, sus propias redes sociales, estrategias de movilización, comunicación y hasta de seguridad y protección. Se han hecho eficientes, lo suficiente para colocarse por encima del común en la cadena alimentaria, igual que el tiburón. Desde ese punto de vista, se impone entonces diseñar una estrategia viable, factible y a corto plazo que pueda desmontar esta tendencia y desmovilizar las hordas criminales que se han desatado. En la misma medida que se ha atacado el comercio privado, es necesario, urgente más bien, crear una red comercial de nuevo cuño, basada en el cooperativismo y la pequeña y mediana industria (PYMES): esto es: ¿a qué seguir dándole coces al aguijón? ¿No tienen acaso las empresas privadas, productoras de todos los bienes de consumo una red de “aliados comerciales” a todo lo largo y ancho del país? ¿No han demostrado acaso, durante años, su eficiencia en la distribución de productos de primera necesidad? ¿No funcionan acaso bajo la premisa del otorgamiento de un código de identificación que les posibilita el acceso a la colocación de dichos productos, efectuándose previo la visita de uno de sus agentes comercializadores? Entonces la propuesta de salida de este embrollo, en el cual nos hemos metido por voluntad propia, reside en la creación de una red de microcooperativas, insertas en las comunidades, nacidas como entes privados de cada comunidad, que deberán registrarse en las empresas productoras de bienes y servicios, incorporándose a sus aliados comerciales, previo financiamiento del gobierno nacional para hacer su primera compra. El resto, dependerá única y exclusivamente, de la habilidad y destreza para funcionar, de la responsabilidad de sus miembros (en número de 5, no mayor) y de la vigilancia que establezca la comunidad para que se respeten los precios justos, acordados entre el Estado y las empresas productoras. ¡fin de problema! En tan solo seis (06) meses se recuperará la tranquilidad, se abastecerá completamente a los ciudadanos, se desarticulará la red de estafadores que pretenden medrar con la necesidad humana y se atomizarán, hasta su desaparición total, las inmensas colas que hoy definen la vida del venezolano. Es solo una propuesta para el debate.

Trabajos citados

Arribas, V., Cattaneo, A., & Ayerdi, C. (1997). Canibalismo y pobreza. Recuperado el 29 de 11 de 2015, de Rev. Constructores de la Otredad Nº 30 pp 234-238: http://www.antropologiasyc-106.com.ar/constructores/30cap5_arribas.pdf
Colón, L. (17 de 05 de 2013). Lumpen burguesía y Lumpen proletariado siglo XXI. Recuperado el 29 de 11 de 2015, de RED DE APOYO A 80GRADOS: http://www.80grados.net/lumpen-burguesia-y-lumpen-proletariado-en-el-puerto-rico-del-siglo-xxi/
DANIOA. (2015). Historia de la filosofía. Recuperado el 29 de 11 de 2015, de webdanioia.com: http://www.webdianoia.com/moderna/hobbes/hobbes_fil.htm
Erlanz, B. (8 de 11 de 2013). ANTROPOFAGOS: UNA HISTORIA SOCIAL DEL CANIBALISMO. Recuperado el 30 de 11 de 2015, de EOC Nº 73: http://elojocritico.info/antropofagos-una-historia-social-del-canibalismo/
Herrera, T. (29 de 11 de 2015). La inflación en Venezuela para el cierre de 2015. Recuperado el 29 de 11 de 2015, de runrun. es: http://runrun.es/la-economia/231676/tamara-herrera-advierte-que-la-inflacion-en-venezuela-cerrara-cerca-de-300.html
Huerta, J. (2015). La inflación en Venezuela. Recuperado el 29 de 11 de 20151, de josehuerta.com: http://www.josebhuerta.com/inflacion.htm
López García, J. (enero-junio de 2009,). Canibalismo siglo XXI. La actualidad popular de una vieja preocupación antropológica. (Departamento de Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad de Córdoba. Argentina.) Recuperado el 29 de 11 de 2015, de Revista de Dialectología y Tradiciones Populares,Revista de Dialectología y Tradiciones Populares. vol. LXIV, n.o 1, pp. 95-132,.
Reina, & Valera. (1965). LA BIBLIA. Recuperado el 29 de 11 de 2015, de www.tunuevalegría.com: http://www.tunuevaalegria.com.ve/Biblia/b03c017.htm





[i] Maestro de Cultura Popular.

Wednesday, November 25, 2015

CUENTO INDÍGENA: EL ORIGEN DE LOS CHAIMA. (Recopilación de notas históricas dramatizadas por José Perníam 2015)

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA                                                                          LABORATORIO PERMANENTE DE FORMACIÓN PARA EL TEATRO                                 CUMANACOA  - ESTADO SUCRE
CUENTO INDÍGENA
El origen de los Chaima

M.C. P. José  Pernia
20/10/2015


Se cuenta el origen de la etnia Chaima y se resalta el mito de la Culebra de Ipure




Caminando por el bosque Olomure hijo de Olodubai iba mirándolo todo con los ojos bien abiertos. Maravillado hacía muchas preguntas a su padre y este, a su vez, las respondía con gran paciencia.
-       Padre, le dijo Olomure  ¿Por qué nos llamamos Chaimas?
-       Hace tiempo, - dijo Olodubai a su hijo – pero mucho tiempo, cuando Ochotu la Culebra de Cerro Negro  todavía andaba suelta, antes de que los hombres blancos vinieran a estas tierras, Chotocopiar el primer hombre sobre la tierra, nos  bautizó usando dos palabras Sha que significa semilla, e imá que quiere decir Grande. Él Chotocopiar, decía que el pueblo Chaima era la Gran Semilla de la humanidad
-       ¡Qué bien, padre! ¿Cómo era nuestra gente en esos tiempos?
-       Muy distinta - dijo Olodubai – los hombres andábamos en Guanapu y las mujeres con un vestido largo, comíamos lo mismo que sembrábamos y había para todos: vegetales, animales silvestres, arepa de maíz, cachapa, cazabe, corozo, cuajao de palmito, piras, puchero, y pomui.
-       Pero, ¿habían leyes entre nosotros?
-       ¡Claro, hijo  - Dijo Olodubai  - ”  los antepasados respetaban la figura del Cacique como jefe del pueblo indígena y se seguía como autoridad.  Las mujeres se encargaban de sembrar y cuidar el conuco, tejer, hacer tabacos, bebidas, elaborar utensilios de cocina como el mapire, cedazo, petate, sebucán, taparas para hacer los platos, cucharas, tazas y cuidar a los niños.
-       ¿Y por qué somos tan poquitos ahora, Padre? – preguntó el niño intrigado.
-       Hijo – dijo Olodubai – no siempre hemos vivido en paz. Desde que llegaron los españoles estamos en guerra. Ellos, los blancos, nos traicionaron: les ofrecimos lo mejor de nosotros y quisieron esclavizarnos. Por eso  nuestros Caciques: Morocoima, Caripe, Caranama, Tarimucio y hasta la Gran Cacica Urimare, se alzaron en armas; todos los valles y montañas Chacaracuar, Chariguar, Guamo, Tucuyucuar, vieron caer  a muchos de nosotros; nuestros ríos Guarapiche, Amana, Areo, Cocollar se tiñeron con sangre caribana y española,  y nuestras sabanas Catuaro y Masaguar, se incendiaron en medio de las batallas
-       Pero padre, - dijo el niño – ya no tenemos más guerra, ¿verdad?
-       Lamentablemente hijo – Dijo Olodubai – nuestra guerra no terminará hasta que nos reconozcan todos nuestros derechos sobre nuestras tierras, a usar nuestra propia lengua, a tener nuestra educación y a vivir según y con acuerdo a nuestra cultura
-       ¡Pero eso lo dice la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela! – dijo el niño exaltado.
-       ¡Es verdad! Pero  a nosotros los hombres nos toca hacerla valer. –dijo el anciano.
-       Padre – dijo el niño en un ruego – cuéntame un cuento antiguo. Cuéntame un cuento que me haga soñar-
-        Según cuenta  la leyenda,  inició el anciano  - el sector de la Laguna de Ipure era antiguamente un manantial donde nuestros abuelos iban a buscar agua. Cierto día, dos niños que fueron en busca de agua a la laguna se encontraron con una culebra y ésta se tragó a uno de ellos. Cuentan que al chamán de la comunidad enterarse de la noticia, hizo un conjuro y logró sacar a la culebra de las profundidades del agua. La abrió por la mitad para sacarle el cuerpo de la niña que se había tragado y los padres se llevaron el cuerpo de su hija sin vida para velarlo. Cuando regresaron al lugar donde el chamán había abierto a la culebra, vieron que ésta no estaba y, que en su lugar, se encontraba otra laguna, la cual fue llamada Lagunita
-       ¡Qué hermoso cuento! – dijo el niño mientras bostezaba. – Tengo hambre, ¡vámonos a casa papá!

-       ¡Está bien, vámonos!  - dijo el hombre sonriendo, mientras empezaban la marcha, al fondo empezaba a verse la puesta del sol y sin que la vieran una culebra descomunal cruzaba la carretera para hundirse en la Lagunita, también a descansar.



LA IMAGEN Y EL TEXTO, O EL TEXTO OCULTO EN LA IMAGEN


Por M.C.P. José Pernia
montesteatral@gmail.com

RESUMEN


Con el objeto de analizar los factores que se constituyen en aprendizaje, a partir de la utilización de las imágenes como refuerzo del discurso textual, convirtiéndose en mensaje contextual y, a veces, subliminal, se procedió a hacer una investigación de tipo bibliográfico que, sin pretenderse exhaustiva, trató de abordar algunas aristas de este problema, solamente desde un punto de vista ilustrativo, a los fines de estimular a los lectores a ahondar sobre el tema. Para el educador, es frecuente utilizar imágenes como apoyo de los contenidos que comparte con sus estudiantes en el aula. La selección de las mismas depende de los constructos ideopolíticos y socioculturales que forman parte de la idiosincrasia del docente. Como una conclusión preliminar, se puede señalar la validez del pensamiento de Freire y la necesidad de generar una educación liberadora, con vista a los desafíos del presente Siglo.


INTRODUCCIÓN


El derecho que tienen los seres humanos a seleccionar aquello que quiere aprende y lo que no, se encuentra señalado hasta en la Biblia: “Pero el que duda, si come, se condena, porque come sin fe, y todo lo que no es de fe, es pecado…” (Reina & Valera., 1961), es así como ese principio ha llegado a convertirse en una verdad sostenible dentro de todo el pensamiento educativo por vía de la experiencia pasada y presente de todos aquellos cuya praxis los ha llevado a las aulas y, de allí, a la investigación.
El conocimiento es un derecho y un deber al cual todos los seres humanos están ligados. Los docentes tienen la delicada labor de facilitarlo, en condiciones tales que se permita el desarrollo del individuo, para insertarse en el colectivo, no para diluirse en él. Es tarea diaria del docente investigar acerca de las herramientas que le permitirán apoyar a cada discente en el proceso de aprehensión de aquello que verdaderamente le interesa.

DE LO QUE VEMOS A LO QUE APRENDEMOS

Aquello que aprendemos y aprehendemos tiene mucha relación con lo que vemos. Es la imagen el principal vehículo del conocimiento, el principal elemento del saber. Las imágenes están allí: árbol, carro, casa, mar…  están y existen a pesar de la persona. Pero, ¿qué es lo que se ve? ¿Acaso puras representaciones de la imaginación, construidas a partir de la reconstrucción de la refracción de los colores a través del prisma que conforma el cristalino del ojo humano? ¿O hay algo más? En efecto, (Yuste Frías, 2002), señala que:
…además de las imágenes «mentales», cerca del texto, al lado del texto, junto al texto, en el texto y entre el texto están las imágenes materializadas en los paratextos icónicos que, conformando entidades iconotextuales, contribuyen también a crear determinados imaginarios… (p. 2)

Entonces “ver” trasgrede los límites de la pura percepción mecánica de las imágenes: constituye una interpretación realizada por la persona partiendo de su contexto, armada de su ideario particular. ¡Con razón dicen algunos feos que “la belleza está en el ojo del que mira”! Así apertrechados con esa definición de lo que se ve, entonces es posible avanzar hacia la concreción de lo que es posible conocer a partir de lo visto.
Sobre este último particular (Morín Lara, 2005)al citar a Lizarazo (2004: 178)., expresa: … “hemos de reconocer que todo conocimiento es simbólico, es decir, pasa por el lenguaje como ámbito en el que se ordena el caos de sensaciones en una experiencia”, entonces no es el conocimiento un “en sí mismo”, sino un resultado de un proceso, ocurrido en el alma de quien conoce.
El ser humano es, en este proceso, un tamiz a través del cual pasa lo conocido, para confrontarse con el ser, con las pasiones, las voliciones y los sentimientos, con el trasfondo cultural y con toda la iconografía previa, asentada en todos los niveles del pensamiento, consciente, inconsciente y subconsciente, contextos todos estos sumamente subjetivos que juegan un papel importante para escoger lo conocible. Es posible señalar a partir de lo dicho por el autor que la imagen es el vehículo, el texto a ser interpretado por la persona… es el vínculo entre un objeto-imagen y un sujeto imaginal como señala (Morín Lara, 2005).
Entonces lo que se aprende no es lo que se ve, sino la interpretación que la persona hace de ello. En forma tal que, cuando se hace un anuncio publicitario, se toman en cuenta todas  las posibles aristas de los destinatarios: edad, cultura, educación, ingresos, localización, clima, gustos musicales, colores preferidos, sitios que más frecuenta, concepciones sobre al matrimonio, la vida, la muerte, la religión, es decir: se “mapea” completamente a las personas para las cuales se va a realizar el comercial.
De lo cual deviene que el resultado será un espacio publicitario con un tono, un matiz, un colorido y una ubicación especialmente pensada para el “target” que es como se conoce al destinatario de la publicidad. Pero no solo la publicidad se piensa así: las noticias, los espacios deportivos, los musicales, las telenovelas, los comics, todo es resultado de un estudio minucioso, que viene cargado con mensajes que el productor quiere que el destinatario asimile. Es preciso recordar que, en comunicación, lo que dice “A”, no siempre es lo que entiende “B” por lo cual es necesario cerciorarse, a cada paso, de que el mensaje está llegando correctamente. Para eso, se hacen los estudios de mercado (“survey”) para conocer el impacto de la propaganda.
En ese mismo orden de ideas, cabe destacar que la comunicación, es el acto de lograr que la persona a quien se dirige un mensaje lo perciba, en forma alta y clara, absolutamente distinguible para ella, aunque su percepción no sea consciente. Es por ello que, junto a un refresco de soda, pondrán una chica bella, escultural, semi desnuda y sudando, a la cual – inexplicablemente – le corre una gota de la exudación de la botella por el pecho con destino a sus senos.  Entonces, ha llegado el momento de confrontar aquello que se conoce como lo “subliminal”. A ese respecto (Pineda, 2009) en cuanto a la etimología de la palabra, informa que:
Su origen proviene  del latín, sub limen; por debajo del límite. Algo que entra a la mente por debajo de nuestra percepción. A través del uso de la psiquiatría, investigaciones motivacionales y ciencias sociales relacionadas para crear patrones de venta subliminal. El arte pictórico y gráfico ha utilizado por siglos las sutiles asociaciones de elementos y la composición visual para crear fantasías creativas en los observadores (p.1)

Pero toda esta construcción ideográfica, manipulada ex profeso para impulsar determinadas actitudes, para cercenar algunas aptitudes, para (de)formar al ser humano, hacen que el autor arribe a una pregunta: ¿Existe maldad en todas esas pinceladas?; es obvio que existe una intencionalidad debajo de todo esto; que, por encima del bienestar del colectivo se encuentra el desiderátum de un individuo o un grupo muy pequeño de estos que quieren generar una conducta, motivar una tendencia, cuya realización les reportará beneficios.
Conviene entonces abordar la tarea que les corresponde a los destinatarios de este taller: educadores en ciernes, en proceso de formación, quienes tienen en sus manos la futura generación de líderes (aunque, a veces, parece que este encargo social no queda muy claro para algunos): ¿Cuáles serían las herramientas que debe utilizar un docente para estimular el aprendizaje en sus estudiantes? Todos los expertos en aprendizaje desde Bandura hasta Vigotsky, desde Pavlov hasta Piaget, en el fondo, están de acuerdo con una cosa: solamente aquello que despierta el interés más profundo en las personas, se convierte en aprendizaje. Eso es lo que subyace debajo de todos los discursos y toda la retórica sobre aprendizaje; el tema si este es bancario, conductista, libertario, anarquista o lo que quiera que se pretenda, es asunto de segundo orden: la persona, simplemente aprende lo que le calienta (Boal, 1992).
De todas estas consideraciones, conviene rescatar una que se encuentra oculta, casi subliminal, que nadie la pronuncia, simplemente porque no se atreve a discurrir sobre la relación entre el placer y el aprendizaje. Temprano en la historia de la psicología Freud descubrió que las represiones, sobre todo las sexuales, tenían un profundo impacto en la psiquis humana y, por ende, en su comportamiento. Los publicistas, dándole un giro a esta teoría, lograron demostrar que todo aquello que se asocia con placer, se acepta incondicionalmente y se hace presente en la mente y actitudes de los seres humanos, aún cuando estos no lo perciban conscientemente.
Desde el punto de vista que aquí concierne: los educadores, es imperativo que se reconozca la profunda influencia que el gusto personal, la cultura propia de cada uno (o “conocimientos previos”, o como quiera llamársele), tiene en el aprendizaje. Cada  persona, y esta es una verdad de Perogrullo, es un universo aparte. Tiene su propia escala de valores y, por ende, escoge mediante su propio criterio aquello que quiere aprender. El descubrimiento de lo que motiva a cada uno, es tarea diaria del investigador docente y luego, desarrollar estrategias de refuerzo que contribuyan a allanar el camino por el cual se logra aprehender aquello que capta profundamente la atención.
En es sentido, deviene lógica la apreciación de Freire cuando señala que la tarea del verdadero educador  para la liberación, el encargo que se le hace a la educación emancipadora, es pasar del inconsciente a la plena conciencia, del automatismo que proponían los conductistas a la volición creadora generada por el aprendiz, de una educación bancaria a una postura de aprendizaje negociado, donde las partes, de común acuerdo, deciden el rumbo que ha de tomar el acto de aprendizaje. O mejor, en palabras del propio Freire

La conciencia es esa misteriosa y contradictoria capacidad que el hombre tiene de distanciarse de las cosas para hacerlas presente., inmediatamente presentes. Es la presencia que tiene el poder de hacer presente; no es representación, sino una condición de presentación (wikispaces, 2015)

Y este debe ser el avance supremo hacia el cual debe dirigirse todo el esfuerzo  la praxis pedagógica, estructurar los medios a través de los cuales cada aprendiz desarrolle métodos y sistemas de pensamiento propios, sea capaz de medir las consecuencias de sus actos y evaluar, según su propio criterio, todas las enseñanzas que recibe, sin tomarlas a pies juntillas, como lo único, lo más serio y lo más válido, con la duda como base fundamental de su proceso de aprendizaje y la crítica y autocrítica como herramientas para desmitificar la iconografía que se le ofrece como indiscutible.
Es probable que esto eche por tierra todo el principio de autoridad que,  hasta ahora, se tenía establecido en el sistema educativo. De aquí en adelante el respeto y la consideración: la autoridad, provendrá de la capacidad de servicio que cada quien demuestre a los otros, de su solidaridad y su aprecio por el pensamiento ajeno, no de la imposición, sino  del reconocimiento.

Trabajos citados

Morín Lara, D. (12 de 2005). Íconos, figuraciones, sueños: imágenes de las experiencias. Recuperado el 04 de 11 de 2015, de Andamios vol.2 no.3 En Rev. Dig. Scielo: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1870-00632005000200011&script=sci_arttext
Pineda, M. (25 de 06 de 2009). Publicidad Subliminal, mito o realidad. Recuperado el 04 de 11 de 2015, de PENSAMIENTO MAUPINIANOS: http://www.pensamientosmaupinianos.com/2009/06/publicidad-subliminal-mito-o-realidad.html
wikispaces. (2015). Movimientos de Renovación Pedagógica. Historia y Presente. Recuperado el 06 de 11 de 2015, de Paulo Freire y la Pedagogía del Oprimido.: https://movimientosrenovacionpedagogica.wikispaces.com/Paulo+Freire+y+la+pedagog%C3%ADa+del+oprimido
Yuste Frías, J. (2002). Leer e interpretar la imagen para traducir. Recuperado el 04 de 11 de 2015, de SCIELO. Rev. Dig.: http://www.scielo.br/pdf/tla/v50n2/03.pdf

 


Esta nota  trata de abarcar lo que constituyó, recientemente, mi gira por el Sur Oriente de Venezuela con dos espectáculos de mi propia creación: “Intimo” una tragicomedia con duración de 52 minutos. Que versa sobre la vida de un ex adicto que convive (sin ser pareja) con un artista travesti;  y “Bachaquero” un bocadillo teatral con duración de  25 minutos, en la cual traté de darle vida a un personaje que se dedica al innoble trabajo de contrabandear comida (y otras cosas) en la frontera colombo-venezolana. El periplo se inició, como siempre, con la odisea que significa, en este país, obtener recursos para hacer el trabajo cultural, a veces me atrevo a pensar que nada ha cambiado desde aquel  1975 cuando comenzaba, en el Teatro “Cristo Rey” del  23 de enero, en Caracas: entonces y ahora parece ser que el arte no da votos. Solamente la buena voluntad de los amigos es la que siempre sale al rescate y con su apoyo logramos levantar vuelo. A mí me costó muchas horas de trasnocho frente a la computadora para completar los gastos, pero al fin pude salir. Arribé a Cantaura el día 07 de noviembre, me correspondía presentar “Bachaquero” el día 08 en el Café Moriche, aledaño a la sala de Teatro “Diego Sadot”, a las  6:30 p.m como antesala de “El Panadero” un trabajo traído de Italia, en el marco de una muestra que ya arriba a las  31 ediciones, en medio de privaciones, zancadillas y mucha envidia, pero estos titanes que lideriza Will Meza no están dispuestos a rendirse o retroceder: ¡el teatro, viva el teatro!. Yo, por mi parte, llevaba en mis hombros la responsabilidad de representar, ese primer día para mí en la muestra,  un espectáculo de apenas  25 minutos, un bocadillo teatral, cargado de una profunda ironía acerca del problema fronterizo y el contrabando de comida, artefactos electrodomésticos y todo lo que es objeto de “bachaqueo”; me construí un personaje sui genere, con dos familias – una a cada lado de la frontera – muchos hijos y mucha picardía salpicada de un gran atrevimiento, que le permiten desempeñarse, como él mismo se describe como “intermediario entre personas necesitadas: los que necesitan vender algo y los que necesitan comprarlo”. El personaje parece no estar muy consciente de que lo que hace es delito y, si lo estuviera, ya parece no importarle. Es una peripecia hilarante, por lo absolutamente verdadera, aunque dilatada, de esta realidad a que se remite el texto que tiene un final sorprendente. La receptividad fue excelente, el público aplaudió de pie más de tres minutos y las felicitaciones no se hicieron esperar.Pues bien, cumplido el compromiso con la XXXI MUESTRA DE TEATRO DE CANTAURA y tras otear el horizonte, levé anclas hacia Angostura (Ciudad Bolívar) con el corazón henchido de cariño por el titánico equipo que lideran Will Meza y Betty Ruiz; de sus atenciones da cuenta mi alma que está plena de agradecimiento. Mi eterna solidaridad y mi compromiso, desde hoy con la XXXII edición de este esfuerzo. Los encuentros, talleres, seminarios y festivales no son “eventos” son pretextos para compartir, para unirnos, para estrechar lazos y ampliar esta hermosa familia del teatro, traigo en el alma una nueva pléyade de hermanos y hermanas ganadas al calor y el fragor de la égida teatral. El arribo a Ciudad Bolívar fue un reencuentro con mi hermano Eutimio Arenas, maestro de payasos e ilusionistas en esa ciudad quien, gentilmente, me cede un espacio en su hogar, como parte de su familia, cada vez que visito esa cálida tierra. Por cierto: he llegado a la conclusión que el calor de esa ciudad no proviene del inclemente Sol que transita por sus calles, sus empedrados, sus hogares y todos los rincones; mucho del calor de Ciudad Bolívar emana del corazón de su pueblo; un pueblo amoroso, abierto, comprensivo, solidario, de un humor chispeante y de una musicalidad a toda prueba: en Ciudad Bolívar hasta las piedras cantan. Mi debut fue el día  15/11/2015, en el acto de clausura del I FESTIVAL DE MONÓLOGOS DE CIUDAD BOLÍVAR, que organiza Producciones “Valles”, bajo la conducción de Emperatriz Vallés y Alejandro Alcalá: excelentes productores. Tuve la oportunidad de disfrutar del trabajo de mucho talento joven. Tanto, que se puede afirmar que la ciudad cuenta con un gran presente y futuro teatral. Se pudo apreciar la calidad, el cuidado y precisión de dos nuevos directores. La propia Emperatriz se estrenaba como directora una noche de esas. Yo, puse en escena “Íntimo” y, debo decirlo, el escenario, la gente, la ciudad, todo a mi alrededor, me llenó de una energía tan poderosa y positiva, que me gocé el espectáculo de principio a fin. Agradecimiento especial a la Doctorísima Decci Plaz y a Fernando Hernández por sus atenciones y por tomarme en cuenta para su programación en ONDA 103.5FM. También a mis dilectos amigos la Profa. Karenly Sánchez y William Pastrán. Ahora, me apresto a viajar a Nueva Esparta, donde participaré en diversos espacios como actor;  comienza de nuevo el calvario para conseguir apoyo pero, igual, porfiaré hasta encontrarlo. Esta labor no es para mí, no es por mí, no tiene que ver con mi ego o mi satisfacción personal, es por el arte y por la gente.




Friday, November 6, 2015

LA IMAGEN Y EL TEXTO, O EL TEXTO OCULTO EN LA IMAGEN


Por M.C.P. José Pernia
montesteatral@gmail.com

RESUMEN

Con el objeto de analizar los factores que se constituyen en aprendizaje, a partir de la utilización de las imágenes como refuerzo del discurso textual, convirtiéndose en mensaje contextual y, a veces, subliminal, se procedió a hacer una investigación de tipo bibliográfico que, sin pretenderse exhaustiva, trató de abordar algunas aristas de este problema, solamente desde un punto de vista ilustrativo, a los fines de estimular a los lectores a ahondar sobre el tema. Para el educador, es frecuente utilizar imágenes como apoyo de los contenidos que comparte con sus estudiantes en el aula. La selección de las mismas depende de los constructos ideopolíticos y socioculturales que forman parte de la idiosincrasia del docente. Como una conclusión preliminar, se puede señalar la validez del pensamiento de Freire y la necesidad de generar una educación liberadora, con vista a los desafíos del presente Siglo.


INTRODUCCIÓN


El derecho que tienen los seres humanos a seleccionar aquello que quiere aprende y lo que no, se encuentra señalado hasta en la Biblia: “Pero el que duda, si come, se condena, porque come sin fe, y todo lo que no es de fe, es pecado…” (Reina & Valera., 1961), es así como ese principio ha llegado a convertirse en una verdad sostenible dentro de todo el pensamiento educativo por vía de la experiencia pasada y presente de todos aquellos cuya praxis los ha llevado a las aulas y, de allí, a la investigación.
El conocimiento es un derecho y un deber al cual todos los seres humanos están ligados. Los docentes tienen la delicada labor de facilitarlo, en condiciones tales que se permita el desarrollo del individuo, para insertarse en el colectivo, no para diluirse en él. Es tarea diaria del docente investigar acerca de las herramientas que le permitirán apoyar a cada discente en el proceso de aprehensión de aquello que verdaderamente le interesa.

DE LO QUE VEMOS A LO QUE APRENDEMOS

Aquello que aprendemos y aprehendemos tiene mucha relación con lo que vemos. Es la imagen el principal vehículo del conocimiento, el principal elemento del saber. Las imágenes están allí: árbol, carro, casa, mar…  están y existen a pesar de la persona. Pero, ¿qué es lo que se ve? ¿Acaso puras representaciones de la imaginación, construidas a partir de la reconstrucción de la refracción de los colores a través del prisma que conforma el cristalino del ojo humano? ¿O hay algo más? En efecto, (Yuste Frías, 2002), señala que:

…además de las imágenes «mentales», cerca del texto, al lado del texto, junto al texto, en el texto y entre el texto están las imágenes materializadas en los paratextos icónicos que, conformando entidades iconotextuales, contribuyen también a crear determinados imaginarios… (p. 2)

Entonces “ver” trasgrede los límites de la pura percepción mecánica de las imágenes: constituye una interpretación realizada por la persona partiendo de su contexto, armada de su ideario particular. ¡Con razón dicen algunos feos que “la belleza está en el ojo del que mira”! Así apertrechados con esa definición de lo que se ve, entonces es posible avanzar hacia la concreción de lo que es posible conocer a partir de lo visto.
Sobre este último particular (Morín Lara, 2005)al citar a Lizarazo (2004: 178)., expresa: … “hemos de reconocer que todo conocimiento es simbólico, es decir, pasa por el lenguaje como ámbito en el que se ordena el caos de sensaciones en una experiencia”, entonces no es el conocimiento un “en sí mismo”, sino un resultado de un proceso, ocurrido en el alma de quien conoce.
El ser humano es, en este proceso, un tamiz a través del cual pasa lo conocido, para confrontarse con el ser, con las pasiones, las voliciones y los sentimientos, con el trasfondo cultural y con toda la iconografía previa, asentada en todos los niveles del pensamiento, consciente, inconsciente y subconsciente, contextos todos estos sumamente subjetivos que juegan un papel importante para escoger lo conocible. Es posible señalar a partir de lo dicho por el autor que la imagen es el vehículo, el texto a ser interpretado por la persona… es el vínculo entre un objeto-imagen y un sujeto imaginal como señala (Morín Lara, 2005).
Entonces lo que se aprende no es lo que se ve, sino la interpretación que la persona hace de ello. En forma tal que, cuando se hace un anuncio publicitario, se toman en cuenta todas  las posibles aristas de los destinatarios: edad, cultura, educación, ingresos, localización, clima, gustos musicales, colores preferidos, sitios que más frecuenta, concepciones sobre al matrimonio, la vida, la muerte, la religión, es decir: se “mapea” completamente a las personas para las cuales se va a realizar el comercial.
De lo cual deviene que el resultado será un espacio publicitario con un tono, un matiz, un colorido y una ubicación especialmente pensada para el “target” que es como se conoce al destinatario de la publicidad. Pero no solo la publicidad se piensa así: las noticias, los espacios deportivos, los musicales, las telenovelas, los comics, todo es resultado de un estudio minucioso, que viene cargado con mensajes que el productor quiere que el destinatario asimile. Es preciso recordar que, en comunicación, lo que dice “A”, no siempre es lo que entiende “B” por lo cual es necesario cerciorarse, a cada paso, de que el mensaje está llegando correctamente. Para eso, se hacen los estudios de mercado (“survey”) para conocer el impacto de la propaganda.
En ese mismo orden de ideas, cabe destacar que la comunicación, es el acto de lograr que la persona a quien se dirige un mensaje lo perciba, en forma alta y clara, absolutamente distinguible para ella, aunque su percepción no sea consciente. Es por ello que, junto a un refresco de soda, pondrán una chica bella, escultural, semi desnuda y sudando, a la cual – inexplicablemente – le corre una gota de la exudación de la botella por el pecho con destino a sus senos.  Entonces, ha llegado el momento de confrontar aquello que se conoce como lo “subliminal”. A ese respecto (Pineda, 2009) en cuanto a la etimología de la palabra, informa que:

Su origen proviene  del latín, sub limen; por debajo del límite. Algo que entra a la mente por debajo de nuestra percepción. A través del uso de la psiquiatría, investigaciones motivacionales y ciencias sociales relacionadas para crear patrones de venta subliminal. El arte pictórico y gráfico ha utilizado por siglos las sutiles asociaciones de elementos y la composición visual para crear fantasías creativas en los observadores (p.1)

Pero toda esta construcción ideográfica, manipulada ex profeso para impulsar determinadas actitudes, para cercenar algunas aptitudes, para (de)formar al ser humano, hacen que el autor arribe a una pregunta: ¿Existe maldad en todas esas pinceladas?; es obvio que existe una intencionalidad debajo de todo esto; que, por encima del bienestar del colectivo se encuentra el desiderátum de un individuo o un grupo muy pequeño de estos que quieren generar una conducta, motivar una tendencia, cuya realización les reportará beneficios.
Conviene entonces abordar la tarea que les corresponde a los destinatarios de este taller: educadores en ciernes, en proceso de formación, quienes tienen en sus manos la futura generación de líderes (aunque, a veces, parece que este encargo social no queda muy claro para algunos): ¿Cuáles serían las herramientas que debe utilizar un docente para estimular el aprendizaje en sus estudiantes? Todos los expertos en aprendizaje desde Bandura hasta Vigotsky, desde Pavlov hasta Piaget, en el fondo, están de acuerdo con una cosa: solamente aquello que despierta el interés más profundo en las personas, se convierte en aprendizaje. Eso es lo que subyace debajo de todos los discursos y toda la retórica sobre aprendizaje; el tema si este es bancario, conductista, libertario, anarquista o lo que quiera que se pretenda, es asunto de segundo orden: la persona, simplemente aprende lo que le calienta (Boal, 1992).
De todas estas consideraciones, conviene rescatar una que se encuentra oculta, casi subliminal, que nadie la pronuncia, simplemente porque no se atreve a discurrir sobre la relación entre el placer y el aprendizaje. Temprano en la historia de la psicología Freud descubrió que las represiones, sobre todo las sexuales, tenían un profundo impacto en la psiquis humana y, por ende, en su comportamiento. Los publicistas, dándole un giro a esta teoría, lograron demostrar que todo aquello que se asocia con placer, se acepta incondicionalmente y se hace presente en la mente y actitudes de los seres humanos, aún cuando estos no lo perciban conscientemente.
Desde el punto de vista que aquí concierne: los educadores, es imperativo que se reconozca la profunda influencia que el gusto personal, la cultura propia de cada uno (o “conocimientos previos”, o como quiera llamársele), tiene en el aprendizaje. Cada  persona, y esta es una verdad de Perogrullo, es un universo aparte. Tiene su propia escala de valores y, por ende, escoge mediante su propio criterio aquello que quiere aprender. El descubrimiento de lo que motiva a cada uno, es tarea diaria del investigador docente y luego, desarrollar estrategias de refuerzo que contribuyan a allanar el camino por el cual se logra aprehender aquello que capta profundamente la atención.
En es sentido, deviene lógica la apreciación de Freire cuando señala que la tarea del verdadero educador  para la liberación, el encargo que se le hace a la educación emancipadora, es pasar del inconsciente a la plena conciencia, del automatismo que proponían los conductistas a la volición creadora generada por el aprendiz, de una educación bancaria a una postura de aprendizaje negociado, donde las partes, de común acuerdo, deciden el rumbo que ha de tomar el acto de aprendizaje. O mejor, en palabras del propio Freire

La conciencia es esa misteriosa y contradictoria capacidad que el hombre tiene de distanciarse de las cosas para hacerlas presente., inmediatamente presentes. Es la presencia que tiene el poder de hacer presente; no es representación, sino una condición de presentación (wikispaces, 2015)

Y este debe ser el avance supremo hacia el cual debe dirigirse todo el esfuerzo  la praxis pedagógica, estructurar los medios a través de los cuales cada aprendiz desarrolle métodos y sistemas de pensamiento propios, sea capaz de medir las consecuencias de sus actos y evaluar, según su propio criterio, todas las enseñanzas que recibe, sin tomarlas a pies juntillas, como lo único, lo más serio y lo más válido, con la duda como base fundamental de su proceso de aprendizaje y la crítica y autocrítica como herramientas para desmitificar la iconografía que se le ofrece como indiscutible.
Es probable que esto eche por tierra todo el principio de autoridad que,  hasta ahora, se tenía establecido en el sistema educativo. De aquí en adelante el respeto y la consideración: la autoridad, provendrá de la capacidad de servicio que cada quien demuestre a los otros, de su solidaridad y su aprecio por el pensamiento ajeno, no de la imposición, sino  del reconocimiento.

Trabajos citados

Morín Lara, D. (12 de 2005). Íconos, figuraciones, sueños: imágenes de las experiencias. Recuperado el 04 de 11 de 2015, de Andamios vol.2 no.3 En Rev. Dig. Scielo: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1870-00632005000200011&script=sci_arttext
Pineda, M. (25 de 06 de 2009). Publicidad Subliminal, mito o realidad. Recuperado el 04 de 11 de 2015, de PENSAMIENTO MAUPINIANOS: http://www.pensamientosmaupinianos.com/2009/06/publicidad-subliminal-mito-o-realidad.html
wikispaces. (2015). Movimientos de Renovación Pedagógica. Historia y Presente. Recuperado el 06 de 11 de 2015, de Paulo Freire y la Pedagogía del Oprimido.: https://movimientosrenovacionpedagogica.wikispaces.com/Paulo+Freire+y+la+pedagog%C3%ADa+del+oprimido
Yuste Frías, J. (2002). Leer e interpretar la imagen para traducir. Recuperado el 04 de 11 de 2015, de SCIELO. Rev. Dig.: http://www.scielo.br/pdf/tla/v50n2/03.pdf




Monday, October 12, 2015

LA CONSTRUCCIÓN DEL PERSONAJE

LA CONSTRUCCIÓN DEL PERSONAJE
M.P.[1] José de Jesús Pernía Rivero
Email: montesteatral@gmail.com

RESUMEN
En virtud de haber sido invitado, como Maestro Pueblo, a compartir sus conocimientos con profesionales de la educación y con la finalidad de hacer una contribución en el proceso de desarrollo de los grupos de teatro estables en las instituciones educativas que componen el Municipio Escolar Nº 12, en jurisdicción de Cumanacoa, Municipio Montes del Estado Sucre[2], se realizó una investigación de tipo bibliográfico, que aborda la experiencia personal del autor, cuyas observaciones y praxis, que data de cuarenta años de experiencia, fueron apoyadas en algunos de los más relevantes artículos presentes en la web, a objeto de facilitar información veraz y útil a los destinatarios. Los resultados de la indagación permitieron iniciar a los docentes que se encuentran en función de Artes Escénicas en dichos centros educativos en los pininos que les conducirán a la conformación de grupos estables de teatro en sus instituciones, hecho este que obedece a un instructivo Presidencial, al cual  se pretende dar cumplimiento  a través del sistema de talleres que se encuentran en pleno proceso de ejecución al momento de culminar este escrito, mediante la incorporación de Maestros Pueblo a las aulas, como acompañantes pedagógicos de los docentes, estudiantes, padres y representantes y personal en general convocados a tales efectos.  Al comprender que es imposible abarcar tan delicado tema en las escuetas cuartillas que componen este artículo, se deja abierta la posibilidad para que los lectores puedan acrecentar los conocimientos aquí consignados, de lo cual se manifiesta agradecido el autor por adelantado.
DESCRIPTORES: Actor, Análisis. Personaje, Psicología, Teatro,

INTRODUCCIÓN
Uno de los problemas fundamentales del teatro, es la construcción del personaje. Es una inquietud que abarca a actores, directores, puestistas y, por supuesto, dramaturgos. ¿Cómo darle forma a una cosa tan etérea como un pensamiento? ¿Cómo posibilitar la concreción física de una idea? Pues esto es el personaje al principio: solamente una idea. Pero una tan fuerte y tan determinante que no deja de molestar a quienes hacen vida en el teatro, hasta que se encuentra totalmente la imaginación se concretiza y empieza a moverse en forma independiente, convertida en un ser que camina, habla, piensa, lucha, sufre…,todo por sí mismo, como si nunca hubiera pertenecido a su autor.
Este breve ensayo no pretende abarcar todas las facetas de la construcción del personaje; incluso, es posible que muchas de las formas de abordaje de ese tan delicado trabajo no hayan sido tocadas aquí. En todo caso, lo que se pretende en aproximarse un poco a la labor artesanal del actor, que requiere tiempo, dedicación, esfuerzo, concentración y mucho sacrificio. Y, particularmente, hacer una humilde  contribución a elucidar el camino para aquellos que se inician en este periplo que, seguramente, habrá de conducirlos a inmensas satisfacciones y un gran crecimiento personal.
LA CONSTRUCCIÓN DEL PERSONAJE
Cuando se escribe una obra de teatro, se sigue una idea, que primero fue solo eso: un pensamiento, un chispazo en la mente del autor, luego, fue un plan preconcebido trazado cuidadosamente, hasta convertirse en un esquema estructurado de acciones, sentimientos, pensamientos, reacciones y, por último, palabras: textos teatrales que explican o contradicen la acción que el personaje realiza. Elocuciones que se usan para esconder lo que realmente se piensa o que, por el contrario, en medio de la ira, el dolor, la frustración u otros sentimientos, afloran a borbotones, denunciando el alma del personaje. Para llegar a ello, se ha pasado por un largo periplo, al cual muchos autores se  refieren como  “el proceso de la construcción) de la obra teatral”.
 A este respecto (Galán Fajardo, 2009), cuando define las etapas que acompañan el método creativo sugiere que (…) en la base de todo método de construcción narrativa encontramos tres elementos fundamentales: el personaje, la acción y el conflicto, que se entrelazan dando lugar a la estructura dramática. (…), de donde deviene que el teatro es un delicado sistema de producción de sensaciones, emociones, pensamientos y percepciones de todo tipo que se encuentra soportado sobre una tríada de fuerza: lo que quiere el personaje, lo que hace para conseguirlo y lo que se opone a su búsqueda.
Es así como para los griegos el recorrido que realizaba el personaje, desde que se propone su proyecto de vida y trata de alcanzar sus objetivos, el conocido como “peripepsia” (peripecia), nombrado así por lo accidentado de su viaje; luego, estaría el proceso de “anagnórisis”, que no es otra cosa que el reconocimiento de la inasibilidad de la vida, tal como la presenta Pirandello (Velloso, 1968) en todos sus trabajos creativos; la imposibilidad de superar las fuerzas que se le oponen, por ser superiores a él.
 El personaje se resiste, lucha, se enfrenta, desgarra sus vestiduras y deja rodar por sus mejillas las amargas lágrimas de la derrota, pero no se rinde. Y toda esta lucha en contra del Hado o los Dioses, o la Fortuna, o el Destino, se convierte en una avasallante realidad que destroza al héroe trágico, rompiéndole en pedazos sus ilusiones y despertándolo de su sueño, al mejor estilo en que el Segismundo Calderoniano (Lopez Nieves, 2015), tiene que exclamar” “…la vida es sueño, y los sueños, sueños son…”
Entonces, ¿qué son estos personajes que escenifican la trama de una obra teatral? ¿De dónde vienen? ¿Qué hacen en escena? Para responder a estas interrogantes, podría acudirse a  los estructuralistas (Galán Fajardo, 2009) quienes señalan que…

…los personajes son producto de las tramas y que su estatus es “funcional”; que son, en suma, participantes o actantes y no personajes, que es erróneo considerarlos como seres reales. La teoría narrativa, dicen, debe evitar las esencias psicológicas, los aspectos del personaje sólo pueden ser “funciones”. En definitiva, sólo quieren analizar lo que los personajes hacen en una historia, no lo que son. Es decir, “son” en relación a una medida moral o psicológica externa… (p.1)
Pero, a pesar de los estructural-funcionalistas (y he aquí una de las características del teatro: responde permanentemente a los movimientos filosóficos de su época, ya para criticarlos, ya para ensalzarlos, pero los refleja) puede verse cómo el naturalismo invadió la escena de manera permanente y decidida de la mano de Todorov y otros. Puesto que, según Todorov  (Galán Fajardo, 2009),
El término personaje abarca (…), el ámbito particular del personaje naturalista, cuya manifestación más completa la podemos encontrar en el moderno drama psicológico. Este personaje, definido en el ámbito de la sociología, poseedor de una identidad psicológica y moral similar a la de los hombres, es un efecto de persona y, como tal, se trabaja en su construcción con variables idénticamente "realistas". (p.1)

Es necesario reconocer que esta visión es la que ha permanecido hasta el presente y la representación, ya sea teatral o para los medios audiovisuales ha constituido un discurso naturalista desde el cual la actuación debe reflejar el carácter de personas reales, no fingidas. Mientras más cercana está de la realidad la actuación, mayor es el reconocimiento del actor.
Para la escuela antigua (y nueva) de la actuación, Konstantin Stanislavsky fue el mentor fundamental del proceso de construcción del personaje. Sostenía este hábil director de actores que si una persona no podía transmitir físicamente lo que su personaje tenía que representar en escena era, porque no se habían… establecido los valores internos adecuados… (Perea, 2005, pág. 14)
Y es que, en todo caso: ¿Cuáles son estos “valores internos adecuados” que reclama el maestro? En realidad no es nada simple: implica, en primer lugar, asumir al personaje como una persona de la vida real y, por lo tanto un individuo con
a)    Un contenido psicológico
b)    Una extracción social
c)    Unas características físicas particulares
d)    Unas relaciones sociales y económicas propias.

Características estas que no surgen solas: son producto de la investigación; que, según Stanislavsky (Perea, 2005) tienen su mayor contenido

…en la experiencia personal de la vida, o de la experiencia de sus amigos, \de la observación de retratos, grabados, dibujos, libros, i cuentos, novelas, o de un simple incidente... La fuente no tiene importancia. La única condición es que, mientras esté haciendo esta investigación externa no pierda su identidad personal.- (p.19)

Al analizar lo arriba descrito por el maestro de la escena, es posible comprender, de un solo golpe de vista, dos cosas: que quienes quieren que el actor se pierda en insondables caminos, guiado solamente por su intuición y sus sentimientos… ¡jamás comprendió el método de Stanislavsky! Obsérvese bien lo que señala el maestro: mirar en el exterior, aprender de lo que se ve… ¡pero no perder la originalidad, no desaparecer, no borrar la propia identidad! El actor, para construir su personaje, podrá acudir a lo que ve en su entorno, incorporar cosas que las personas hacen, manías, tics, cualesquiera otras señas particulares de seres de la vida real, o arrancadas de libros y narraciones, pero tiene que hacerlo a partir de una labor consciente, metódica, racional, no visceral.
Véase cómo, sin siquiera proponérnoslo, hemos arribado a la primera pista de cómo construir un personaje: observando a nuestro alrededor, recopilando imágenes de comportamientos, reacciones, manías, tics, deformaciones, gestos, rituales, que luego pueden convertirse en material para  dar forma a un personaje particular. Vemos también, cómo todo este proceso debe ser metódico y racional, sin ser mecánico ni exento de sentimientos. En todo momento, conservando la autenticidad, la identidad del actor.
¡MANTÉNGASE ATENTO A SU ALREDEDOR; SOLO ASÍ PODRÁ CONSTRUIR UN PERSONAJE VERAZ!
Aquí conviene recordar otra cosa: lo más importante que tiene usted que observar, es a usted mismo. No deje de estar pendiente de cómo usa sus manos, de cuál es la postura de su cuerpo, dónde se localizan las tensiones, en qué posición se encuentra más a gusto y cuál es la más incómoda. Manténgase alerta ante los tonos y matices de su voz: puede no estar utilizando su aparato fonador acorde con las necesidades del personaje,

En resumen, déjeme decirle que construir un personaje es una labor que no comienza en el escenario. Algunos actores prefieren dejar eso al libre albedrío de su imaginación y a la inspiración, para que los guíen durante su actuación. Pero, como bien sabemos, la inspiración es traicionera: unas veces puede guiarnos por el camino del éxito, otras hacia un rotundo fracaso. ¿Cómo evitar que nuestro fuero interno se convierta en nuestro peor enemigo en el escenario? Construyendo un personaje sólido, de esos que hacen experimentar sensaciones conmovedoras al público, tal como Shakespeare (Fernandez de Moratin, 1969) expresa al final del Acto Segundo de “Hamlet”:
(…) Yo he oído que tal vez asistiendo a una representación hombres muy culpables han sido heridos en el alma con tal violencia por la ilusión del teatro [3], que a vista de todos han publicado sus delitos;…(p. 76)
Cómo puede verse, la conmoción que se espera crear desde el escenario no es nueva. Ya los actores griegos utilizaban coturnos (zapatones elevados) y onkos (máscaras con la boca abovedada) para aumentar su estatura y otorgar mayor potencia y profundidad a su voz. Hoy también se pide al actor que sea capaz de remover las vísceras de su público. Hacer que salga transformado de la sala. Aunque ya, con solamente entrar, se está produciendo una metamorfosis en la persona: su contacto con el arte, especialmente con el teatro no le permite salir inmaculado.
Pero, haría falta un trabajo actoral tan convincente que pudiera como lo pide el maestro Antonin Artaud (Librodot.com, 2011), convertirse en instrumento de transformación social porque lo que se propone es…el teatro utilizado en un sentido superior y que sea el más difícil posible puede influir sobre el aspecto y la formación de las cosas;… (p. 1),  desde donde es posible proyectarse, con el maestro, hacia un mundo en el cual el teatro, abandonando toda complacencia, se convierte en un ariete que va a derribar las convenciones y atacar ferozmente toda vacuedad; el teatro, visto así, es un arma subversiva, una irrupción anarquizante dentro de la vida de los seres humanos.
Pero, cabe preguntarse ¿es que el teatro puede ser de otra forma? O, ¿Cuándo el teatro asume otra forma, no deja de ser teatro? Humildemente me atrevo a decir que sí: que cuando el artista teatral renuncia a ser la voz disidente, cuando apoltronado  y autosatisfecho, se resigna a decir lo que es agradable al oído de sus mecenas, el actor se convierte en bufón de la corte y el dramaturgo en amanuense de la corona. El teatro, para serlo, necesita tirarle una trompetilla a la sociedad en la que vive, vestirse de irreverencia y armarse de sarcasmo, tomar por asalto Las Bastillas que han construido los señores de la gleba y derribar todos los íconos. Debe ser revolucionario, pero en el sentido completo y feliz de la palabra: aquel que no soporta la injusticia, venga esta de donde venga, y es capaz de reírse, principalmente, de sí mismo, para burlarse luego de la sociedad.
Entonces, los personajes de un teatro tal como ese al cual nos asomamos arriba, tienen que ser conflictuados, volátiles, en proceso de formación, casi inasibles, próximos a lo fantasmagórico, profundamente reflexivos, tremendamente cargados de los dolores de parto de la nueva sociedad, que pugna por abrirse paso entre las carnes de esta carcasa agotada y yerta, que se aferra con uñas y dientes a los últimos días que le quedan. Son personajes trágicos, aunque su dolor nos haga reír, son seres dislocados, aunque sus textos resuenen con la lógica de este y de otros tiempos, son detritus de la historia, que se encuentra en plena construcción. Nada está completo, todo se encuentra inacabado. ¿Por qué entonces los personajes tienen que entregarse al público como caracteres fijos, estáticos, inmutables, petrificados en el tiempo?
Es necesario que mostremos no los personajes que son, sino los entes que están siendo; así: conjugados en presente continuo, en gerundio, porque eso es la vida: un eterno gerundio que se actualiza cada segundo. Un estar siendo con el cual no hay negociación alguna; la vida está pasando frente a nuestros ojos y tenemos la opción de ser espectadores o actores de excepción: Es posible que tomemos eso sí, una decisión: o quedarnos impávidos y dejar que las cosas sean por su cuenta, o pasar a la acción y ser nosotros los provocadores de los cambios. Y esos, más o menos, o menos que más, son los personajes que construyen la trama teatral: unos, que dejan “laisess faire, laisess passé”   y otros que se involucran, que asumen tareas y aceptan desafíos. Los unos serán arrastrados por los otros y las resistencias que los últimos ofrezcan a ese arrastre, serán el conflicto con el cual tendrán que pasar los personajes.
Y, hela aquí, que ya nos topamos con otra característica de los personajes: cada uno está ubicado en uno de los dos bandos: agónicos (los que persiguen una idea, tienen un fin, desean algo visceralmente) y antagónicos (los que ofrecen distintos tipos de resistencia: desde la pasividad del no hacer, hasta la presión, la manipulación, la conspiración y el asesinato). Pero, entonces, tendremos también la naturaleza del conflicto que se origina en el fuero interno del personaje, debido a su formación, su información y sus creencias; mismas que tienen su contrapartida en los demás personajes y que, irremediablemente, conducen al enfrentamiento entre los dos mundos que veía Nietzche (Nietzche, s.f.) cuando escribe “El Nacimiento de la Tragedia”.
Entonces, tenemos otra triada que construir: la del enfrentamiento de las voliciones  entre los personajes. Es necesario que esta tensión dramática se de para que ocurra el desenlace, la presión catártica que está destinada a impactar en el público, a motorizar los cambios actitudinales, a iniciar el proceso reflexivo que producirá el cambio, la metamorfosis social. Por lo menos, eso es lo que nos planteamos. Pero, como quiera que sea, esta tríada debe presenciarse sobre el escenario, para que ocurra la producción estética, para que el espectáculo tenga lugar y para que las situaciones se perciban como parte de una realidad particular: la hiperrealidad escénica, que no siempre coincide con la realidad que viven los espectadores. Si tal fuera el caso, el teatro se estaría resignando a ser una mera fotografía de la vida.
En el proceso de planteamiento de la pugna por las voliciones  que mueven a los personajes, los espectadores toman partido, establecen una relación de empatía con alguno(s) de ellos y, entonces, según avanza la trama, se dejan arrastrar a la situación mágica que crea el drama teatral y, entonces sucede la catarsis. En la antigüedad (Aristóteles, s.f.), se pedía que las tragedias despertaran compasión y terror en el espectador; debían moverlo, obligarlo a cambiar de conducta o rechazar algunas de las que veía en escena. Esto se fue perdiendo. Conforme las sociedades avanzaban y se tecnificaban, en la misma medida que las religiones fueron derivando hacia el cristianismo, se instauró en la escena una mediocridad emocional que buscaba solamente conmover y ya la catarsis que se perseguía era más bien intelectual, contenida, muy interna, coincidente con el autodominio británico y la elegancia francesa.
Con el acceso de la aristocracia y, posteriormente la burguesía, al poder, los gritos y los ataques de histeria en el teatro, quedaron reservados para el vulgo, para esa gente que asistía de pie a las funciones en el “gallinero” como quedó en llamarse el espacio libre de butacas donde podía presenciar el pueblo los espectáculos, alejados de los palcos de los señores. Solamente Antonin Artaud y, posteriormente Jerzy Grotowsky, reclamaron para el actor – y para la escena – la anarquía visceral, la iconoclastia necesarias para derribar las inmensas murallas que separan al público de sus sentimientos; petrificando el teatro, anquilosando la escena, acartonando a los actores y convirtiéndolos en meros “artistas de la representación” como los llamaba Stanislawsky. Solo que Grotowsky va más allá y reclama en el actor cierta santidad, una entrega monacal a su labor, una experimentación permanente con su cuerpo, con su alma, conducente a la construcción de personajes vivos, extremadamente vivos, descarnadamente vivos, ausentes de los artificios de la escena.
CONCLUSIÓN
Si el teatro es, como dice Grotowsky (Grotowsky, 2010)… lo que sucede entre el actor y su público… entonces es responsabilidad del primero construir personajes que, verdaderamente, se parezcan al segundo; no es posible que se siga haciendo un teatro exterior, basado solamente en el divertimento, sin que pase nada por dentro del actor, ni mucho menos en el alma del espectador. La época, el momento, reclama de una reflexión axiológica profunda y el artista debe ser uno de los provocadores de la discusión y el debate; si no, su arte es inútil, autocomplacencia, onanismo cultural. Conviene que al construir los personajes que se van a llevar a escena, se haga – primero- una revisión de los propios valores y de la actitud que se tiene ante el compromiso histórico que le toca asumir a cada artista en su época.

Bibliografía

Aristóteles. (s.f.). Poética. Recuperado el 13 de 10 de 2015, de ugr.prensa: http://www.ugr.es/~zink/pensa/Aristoteles.Poetica.pdf
Fernandez de Moratin, L. (1969). HAMLET de William Shakespeare. Madrid, España: SALVAT EDITORES. C.A.
Galán Fajardo, E. (2009). FUNDAMENTOS BÁSICOS EN LA CONSTRUCCIÓN DEL PERSONAJE PARA MEDIOS AUDIOVISUALES. Recuperado el 09 de 10 de 2015, de Universidad Carlos III de Madrid, Facultad de Humanidades: http://e-archivo.uc3m.es/bitstream/handle/10016/5554/fundamentos_basicos_personaje.pdf?sequence=1
Grotowsky, J. (2010). Hacia un teatro pobre. Recuperado el 13 de 10 de 2015, de Centro Andaluz de Arte Contemporáneo: http://www.caac.es/docms/txts/grottos_txt01.pdf
Librodot.com. (02 de 2011). EL TEATRO Y SU DOBLE, ANTOINE ARTAUD. Recuperado el 09 de 10 de 2015, de LIBRODOT: http://www.bsolot.info/wp-content/uploads/2011/02/Artaud_Antonin-El_Teatro_Y_Su_Doble.pdf
Lopez Nieves, L. (2015). LA VIDA ES SUEÑO DE PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA. Recuperado el 07 de 10 de 2015, de Ciudad Seva Digital: http://www.ciudadseva.com/textos/teatro/esp/calderon/la_vida_es_sueno_3.htm
Nietzche, F. (s.f.). El Nacimiento de la Tragedia. Recuperado el 13 de 10 de 2015, de EDU MEC: http://www.edu.mec.gub.uy/biblioteca_digital/libros/N/Nietzsche%20-%20Nacimiento%20de%20la%20tragedia,%20El.pdf
Perea, F. J. (2005). Constantin Stanislavsky: La construcción del personaje. Recuperado el 09 de 10 de 2015, de apreciación.cinematográfica.com: http://apreciacion.cinematografica.jlueza.com/creac_person_01-49_caracteriz_formas_tipos.pdf
Velloso, J. M. (1968). Pirandello: Teatro. (S. T.G. Ediciones Castilla, Ed.) Madrid, España: GUADARRAMA.








[1] Maestro Pueblo. Director del Laboratorio Permanente del Formación del Actor y del Grupo de Teatro “César Rengifo”; asesor para docentes en función de teatro (ad litem) a través del Municipio Escolar Nº 12. Cumanacoa, Estado Sucre, Venezuela. Miembro de la Fundación Red Nacional de Teatro y Circo. Inscrito en el Sistema Nacional de Culturas Populares (Nº  809).
[2] Venezuela
[3] Subrayado nuestro